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Working mother |Karla Constant, en el peak de su vida

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Desafiando todos los temores y prejuicios, a los 43 años decidió embarcarse en su segundo embarazo. La reciente llegada del pequeño Rocco solo vino a colmar de amor su vida. Pero, ¿cómo es ser madre después de los 40?, ¿cuáles fueron los obstáculos que debió soslayar? La conductora de televisión nos develó esas y otras interrogantes.   

En la intimidad de su casa, ubicada en medio de un apacible pulmón verde santiaguino, Karla Constant sale a recibirnos. Su rostro no evidencia rastro de trasnoche alguno (¡y vaya que los tiene!); por el contrario, con la misma sonrisa y energía que proyecta a través de la pantalla, nos invita a ingresar a su hogar.

Justo en el momento que podría considerarse como el más exitoso de su carrera, la animadora quiso dar un paso al costado, una pausa consciente para priorizar el valor más importante de su vida: la familia. Así, y producto de una decisión cuidadosamente adoptada junto a su pareja, Andrés, el 23 de febrero nació su segundo hijo, Rocco.

Hoy Karla distribuye su tiempo entre las demandas del recién nacido, las actividades de Pedro (6), su hijo mayor, la atención de Andrés, el deporte y una que otra grabación en Mega, su actual casa televisiva. No hay dudas, ella es una auténtica working mother.

¿El embarazo de Rocco fue planificado?

Fue súper buscado, pero fue difícil quedar embarazada. Yo estaba haciendo el reality en ese minuto, entonces me acostaba muy tarde, tenía horarios muy raros, y fueron meses en los que estaba con mucho estrés, hasta que pasó todo, terminé de trabajar, vino un tiempito de descanso y ahí quedamos embarazados.

¿Cómo fue quedar embazada después de los 40? ¿Sentiste algún tipo de presión social?

Sí, al principio todo el mundo me decía que era súper peligroso, que me iba a tener que hacer tratamientos para multiplicar las posibilidades de quedar embarazada, etc. Entonces uno comienza a transitar un poco en el camino del susto, hasta que un día le dije a Andrés: “¿sabes qué? no voy a escuchar a nadie más, no me voy a hacer ningún tratamiento”, y así fue, y llegó Rocco.

Tu primer hijo lo tuviste a los 37, ¿por qué decidiste postergar la maternidad hasta esa edad?

En realidad, no la postergué, simplemente no pensaba en eso. Era soltera, tenía un súper buen trabajo, viajaba mucho, era una gozadora de la vida, entonces no surgía esa inquietud de ser mamá en ese minuto. Obviamente después me enamoré, estaba en pareja y nació Pedro. Creo que las cosas pasan cuando tienen que pasar, y en ese sentido cada mujer tiene su propia experiencia.

¿Cómo recuerdas el nacimiento de Rocco? 

Fue todo muy rápido, no pensé que iba a ser así. Fueron unas pocas contracciones fulminantes y listo. Quizás el único error que cometí fue pedirle a mi marido que fuera a buscar a mi mamá para que cuidara a Pedro, que estaba con nosotros; por una terquedad mía perdimos 15 minutos en los que yo debería haberme ido a la clínica. Cuando mi mamá llegó a la casa salimos rápidamente, yo ya estaba lista, y fue un parto normal.

Llama la atención que durante el embarazo te mantuviste muy activa, participando en eventos, grabando menciones en televisión, y después del parto retomaste prontamente tus actividades, ¿cómo se logra eso?

Con el ejercicio, yo entreno prácticamente todos los días, tengo la suerte de que mi entrenador puede venir a la casa, durante todo el embarazo hice cross training. Es heavy que cuando entrenas durante ese periodo cada vez te vas sintiendo mejor, tu cuerpo te lo va pidiendo y sientes menos dolores. Todo eso fue un trabajo en conjunto con mi ginecólogo, quien me dijo que no existía ninguna razón por la que dejara de entrenar.

Esta segunda maternidad, ¿la vives de modo diferente a la primera?

Sí, de todas maneras. Ahora me siento más tranquila, más segura. Con el primero de verdad con sabes cómo va a ser, en cambio con el segundo ya sabes a lo que vas, lo que es más tranquilizador. Pero ambas se disfrutan de igual forma, llega un ser nuevo, chiquitito, que depende de ti, es maravilloso.

¿Cómo planeas compatibilizar la vida laboral con la maternidad?

Gracias a Dios tengo una súper red de apoyo, además Andrés trabaja desde la casa, lo que facilita mucho las cosas. Tengo una nana maravillosa, a mis papás, la abuela paterna también está presente, entonces creo que voy a tener que echar mano a todos ellos. Pero en caso de que no hubiese nadie, haría lo mismo que hacen miles de mujeres, que es agarrar a la guagua y llevarla al trabajo, no me complico en ese sentido.

¿Qué mensaje le entregarías a aquellas mujeres que están ad portas de los 40 y quieren quedar embarazadas?

Les diría que, si quieren hacerlo, que lo intenten, no importa la edad que tengan. Obviamente que hay que poner todas las cartas sobre la mesa, estar consciente de la situación en la que están, pero que eso no les impida ser mamá.