Feria Mamá y Bebé

Cuando grande quiero ser…

Archivado en Sin categoría Publicado el 11/07/2018 | Comentarios

cuando grande


Bombero, bailarina, cantante, pirata, astronauta… los niños sueñan en grande cuando se trata de su futuro, y para eso los papás deben ser un apoyo en esta nueva etapa de búsqueda de lo que quieren ser.

Cuando grande quiero ser…

Una de las preguntas que se repite una y otra vez a lo largo de la infancia es “¿qué quieres ser cuando grande?”. Cuando niños este cuestionamiento viene cargado de sueños y anhelos, donde ellas desean convertirse en famosas bailarinas y cantantes, mientras que ellos se ven vistiendo el uniforme de bombero o explorando lejanos planetas. Es esta ilusión infantil que genera los primeros atisbos de la personalidad de un individuo.

“Desde pequeñas las personas dan muestras de lo que podría ser adecuado para ellas. Durante todas las etapas hacen referencia directa al futuro, ya sea a través de frases como ‘cuando sea grande’ o ‘me gustaría ser’. Estas manifestaciones son diferentes según el momento evolutivo en el que se encuentran y son más bien sueños de una proyección más que elecciones definitivas”, explica Camila Luján, sicóloga clínica familiar en Megasalud.

“Esta capacidad se irá afinando a medida que el desarrollo cognitivo del niño vaya ocurriendo. Una vez que el menor haya adquirido habilidades como el lenguaje será capaz de transmitir sus sueños e ilusiones mediante el habla”, sostiene Loreto Cáceres, especialista del Centro Ryad.

Cada juego una etapa

Un momento clave en la búsqueda de los oficios es la llamada ‘etapa mediatizada por la curiosidad’, la que se produce entre los 4 y 7 años, donde el motor principal es el aprendizaje. “En ese instante los niños atraviesan un periodo preoperacional, en el que comienzan a desarrollar la capacidad de ponerse en el lugar de un otro, actuar y jugar por medio de roles. A pesar de esto el menor continúa apuntando a un pensamiento mágico basado en asociaciones simples y arbitrarias, observables en la manera de interiorizar la información acerca de cómo funciona el mundo. A partir de esto, y por medio del juego y de la observación, va absorbiendo lentamente aspectos de la realidad que apuntan a construir el ‘querer ser’”, explica Cáceres.

A pesar de que los niños pueden mostrar una preferencia clara a los 4 años, la mayoría de las vocaciones se consolidan más adelante, entre los 14 y 16 años. Entre los 7 y los 9 años, los menores aluden a oficios ligados a carreras profesionales, como doctor. A los 10 años señalan empleos relacionados a preferencias e intereses, que no implican cursar estudios universitarios; mientras que a los 11 ya son capaces de hablar de ambos.

Mirando hacia el futuro

Durante las primeras etapas del ‘quiero ser’, los menores buscan figuras para admirar y observar, por lo que es muy importante estar atentos a las imágenes que toman como modelos a seguir y de las que desean aprender. “Las personas más significativas para los infantes pueden ser desde sus padres hasta un profesor muy querido. Al inicio la admiración es bastante idealizada, pero a medida que el desarrollo cognitivo vaya en aumento, estos personajes admirados o modelos a seguir comienzan a ser contrastados con más objetividad con la realidad”, afirma Loreto Cáceres.

Asimismo, otro elemento indispensable a la hora de buscar la identidad es el círculo que rodea al menor, el cual debe tener paciencia. “Debemos ser sensibles a los intereses del niño, promoviendo desde la infancia el desarrollo de actividades que favorezcan el descubrimiento de sus aptitudes y gustos; música, deportes, artes o cualquier otra acción que ponga en evidencia sus destrezas. No se le deben imponer actividades, sino que potenciar aquellas áreas donde realmente se vea motivado, incentivándolos a que las desarrollen libremente. Como padres es fundamental validar sus intereses, siendo respetuoso en sus gustos, aunque estos no nos parezcan”, sostiene Camila Luján.

Y para este viaje de descubrimiento es fundamental que los menores sueñen con lo que quieren ser, aunque esto no sea lo que realmente sigan en el futuro. Es esencial darles la posibilidad de que sueñen y sientan curiosidad por lo que quieren ser o lograr más adelante. Es en esta etapa donde los padres ayudan a establecer las bases de un sano desarrollo de la autoestima de sus hijos, transmitiéndoles que la única limitación a ser quienes desean ser son ellos mismos.

Marcas imborrables

Las elecciones que tomen los menores a futuro se verán marcadas por diversos aspectos, dentro de los cuales existen factores internos -características, tendencias y predisposiciones personales- y externos (su entorno y los distintos estímulos que reciba de él). Algunos de estos son:

· Juguetes y regalos: estos pueden marcar tendencia hacia los gustos y adquisición de habilidades.

· Personas que lo rodean: estas pueden influir significativamente en la vida de los menores, ya sea por una admiración a su profesión o el cariño que le profesan a cada uno de ellos.

· Figuras públicas: los niños siempre buscarán un referente entre lo que está a su alrededor, es por eso que los deportistas, actrices, cantantes u otras figuras públicas también pueden formar parte del desarrollo de sus intereses.

· El estrato socioeconómico: este podría limitar la oferta de materias y la posibilidad de que participen en talleres y actividades deportivas.

· Acceso a una mejor calidad educativa: este factor puede potenciar más sus capacidades y talentos, logrando una mayor claridad de sus cualidades, además de sentir que en el futuro puede lograrlos.

Tips para soñar juntos con el futuro

1. No compares. Es importante respetar las diferencias con sus pares o cercanos. Reconocer las aptitudes de cada persona y sus inclinaciones únicas siempre será algo válido.

2. No decidas por ellos. Los adultos deben escuchar y enterarse de lo que sus hijos quieren, no deben tratar de influir con los gustos propios. Es fundamental que los ayuden a encontrar algo que los apasione sin presiones, y mantenerse atentos con respecto a lo que les está pasando. No busques que cambien de parecer, ya que puede provocar un desarrollo pobre de su autoestima.

3. ¡Escucha todo lo que puedas! Ahí podrás saber qué les interesa y lo que les desagrada. Es importante mostrarse interesado y hacerles preguntas para poder conversar con ellos y ayudarlos a comprender las funciones de aquello que puedan no entender tan claramente debido a la idealización que pueden darle a ciertos roles o funciones. 

4. No proyectes tus deseos. Los niños deben crear sus propios objetivos. Es esencial que los padres fomenten entre los menores distintas actividades, brindando la oportunidad de conocer sus talentos. No se les debe limitar a hacer solo aquellas cosas que los adultos conozcan o les sean familiares, ahí es donde ellos deben explorar lo que les guste y en lo que pudiesen ser talentosos, sin aún haberse dado cuenta de ello.

5. Permíteles explorar. Los menores deben disfrutar a su manera. “Lo interesante es que busquen, que se animen a probar y que lo hagan sin sentirse sometidos a ninguna exigencia. Déjalos compartir y experimentar aquellas actividades que le causan curiosidad con otros menores de su edad. Con tu ayuda y apoyo, serán ellos quienes decidan su vocación”, comenta Camila Luján.

6. Descubran juntos los talentos. Fomentar diversas actividades, como artísticas, deportivas o científicas, es una manera de lograr que el niño encuentre su lugar de confort. Aplaude cada uno de sus avances y logros, ya que así se podrá conocer a sí mismo.

7. Elijan juntos objetos o elementos que representen lo que quieren. Si su sueño es convertirse en bombero, cómprale un carro o un casco.

8. Invítalos a conocer profesiones o roles. Déjalos que experimenten aquellas cosas que admiran. “Hoy existen lugares como Kidzania, donde los niños pueden soñar y jugar a ser profesionales. Incítalos a que experimenten y conozcan nuevas profesiones para no cerrarles el horizonte a una sola posibilidad”, explica Loreto Cáceres. 

9. Todos tienen derecho a cambiar de opinión. Los intereses pueden variar con el pasar de los años, es por eso los adultos deben estar atentos a esos cambios y apoyar esos procesos. En este punto debes estar listo para aconsejar y cariñosamente guiarlo a tomar una buena decisión.

10. No presiones el futuro. Los niños crecen muy rápido, por lo que es importante aprovechar los momentos mientras son pequeños. ¡Concéntrate en el ahora!